La simbiosis perfecta entre el Globalismo y el Progresismo
¡La simbiosis perfecta entre el Globalismo y el Progresismo!
Capítulo 1: El Nacimiento del Chip Perfecto
En el año 2047, en la Gran Unión Woke (GUW), antes conocida como Unión Europea, todo niño nacía no de un vientre, sino de un laboratorio patrocinado por el filantrópico millonario Bill Puertas, alias «El Gili». El Gili, con su sonrisa de filántropo eterno, insertaba un chip en cada embrión seleccionado genéticamente. «¡Para un mundo mejor!», gritaba desde su mansión flotante en las nubes de Davos. El chip no solo dirigía el destino del niño, sino que también lo conectaba a la Red Global de Obediencia, donde las élites decidían si serías un «ciudadano premium» o un «esclavo de nivel básico».
Nuestro héroe, o mejor dicho, antihéroe, era un tal Eurobob, un europeo promedio concebido in vitro con un chip defectuoso. En lugar de obedecer ciegamente, su chip le hacía cuestionar todo de manera absurda. «¿Por qué el café sabe a agenda 2030?», se preguntaba mientras sorbía su taza matutino de soja sintética. Eurobob vivía en Bruxopolis, la capital de la GUW, donde las calles estaban pavimentadas con paneles solares que se rompían al pisarlas, y los edificios eran torres de babel woke, con baños unisex que cambiaban de género según el clima.
Un día, Eurobob recibió un mensaje holográfico de la Jefa Suprema, Von der Brujer: «¡Ciudadano! Debes acoger a un inmigrante ilegal de segundo nivel para ascender en la pirámide de la esclavitud multinivel!» Eurobob parpadeó. «¿Esclavitud multinivel? Suena a esquema piramidal con arcoíris.»
Capítulo 2: La Llegada de los Esclavos de Segundo Nivel
Eurobob abrió la puerta de su apartamento modular, hecho de plástico reciclado que olía a culpa climática. Allí estaba Migro, un inmigrante ilegal teleportado desde «el sur global» por las élites. Migro llevaba un collar con un chip más barato, versión beta, que lo obligaba a limpiar, cocinar y recitar mantras progresistas. «¡Diversidad es fuerza! ¡Inclusión es obediencia!», balbuceaba Migro mientras fregaba el suelo con agua reutilizada de lágrimas de activistas.
Pero el absurdo comenzó cuando el chip de Eurobob falló y empezó a sincronizarse con el de Migro. De repente, Eurobob veía visiones de playas paradisíacas invadidas por yates de élites, y Migro soñaba con croissants europeos que se convertían en murciélagos. «¡Somos una simbiosis perfecta!», exclamó Eurobob. «Tú limpias mi casa, y yo me siento culpable por ello. ¡Globalismo al máximo!»
Von der Brujer, desde su trono en el Palacio de las Brujas, observaba todo a través de las cámaras de los chips. «Excelente», murmuró, ajustando sus gafas de realidad aumentada. «Los europeos creen que controlan a los inmigrantes, pero todos son mis marionetas en esta pantomima woke.»
Capítulo 3: Los 5 Magníficos y su Pasado Delictivo
Von der Brujer no reinaba sola. Tenía a sus lugartenientes, los «5 Magníficos», ex delincuentes comunes redimidos por el globalismo. Primero, Sánchez el Astuto, que en su juventud robaba bancos disfrazado de flamenco. Ahora, como primer ministro de Iberia Woke, robaba presupuestos para fiestas de diversidad.
Luego, Micron el Pequeño, ladrón de baguettes en las calles de París, que ascendió hackeando elecciones con algoritmos de queso. Starmer el Británico, que falsificaba pasaportes en Londres, ahora falsificaba realidades alternas para Brexit inverso. Merz el Alemán, estafador de salchichas en Berlín, dirigía la economía con fórmulas absurdas como «PIB = Culpa + Inmigración». Y Zelenski el Guerrero, que en su época de comediante robaba chistes, ahora robaba atención mundial con discursos holográficos.
Juntos, se reunían en la Sala de los Absurdos, donde planeaban la siguiente fase: «¡Hagamos que los europeos adopten inmigrantes como mascotas woke!», propuso Sánchez, bailando flamenco sobre la mesa. «¡Sí, y cobrémosles impuestos por la culpa!», añadió Micron, midiendo la mesa con una regla diminuta.
Eurobob, espiando a través de su chip hackeado, rio absurdamente. «¡Son como los Vengadores, pero en lugar de salvar el mundo, lo wokean!»
Capítulo 4: La Trampa de la Esclavitud Multinivel
Eurobob y Migro formaron una alianza ridícula. Decidieron subir en la pirámide woke reclutando más esclavos de segundo nivel. «¡Trae a tus amigos!», dijo Eurobob. Pronto, el apartamento se llenó de inmigrantes: uno que bailaba salsa mientras recitaba el Manifiesto Climático, otro que cocinaba falafel con ingredientes de laboratorio de El Gili.
Pero la trampa se activó. Cada nivel agregaba más chips sincronizados, creando una red de obediencia colectiva. Eurobob empezó a soñar con Von der Brujer bailando polka en un campo de turbinas eólicas. «¡Esto es multinivel! Yo controlo a Migro, Migro a sus amigos, y todos a las élites. ¡Es una pirámide invertida de absurdo!»
En una manifestación woke, Eurobob gritó: «¡Libertad para los chips!» Pero la multitud, hipnotizada, respondió: «¡Más diversidad! ¡Menos preguntas!» Migro, confundido, añadió: «¡Yo solo quería un visado, no un chip!»
Capítulo 5: La Rebelión de los Chips Defectuosos
El chip de Eurobob, en su fallo glorioso, empezó a infectar otros. Pronto, ciudadanos europeos bailaban al revés, inmigrantes recitaban poemas absurdos sobre fronteras invisibles, y los 5 Magníficos se confundían en sus reuniones. Sánchez robó su propio reloj, Micron midió su ego y se desmayó, Starmer falsificó su propia identidad, Merz calculó que 2+2=diversidad, y Zelenski contó chistes sobre globalismo que nadie entendía.
Von der Brujer, furiosa, convocó a El Gili. «¡Bill Puertas! Tus chips fallan como tus vacunas contra el pensamiento crítico!» El Gili, desde su holograma, respondió: «¡Es parte del plan! El absurdo fortalece el progresismo.»
Eurobob lideró una marcha de chips defectuosos hacia Bruxopolis, donde las estatuas de élites se derretían bajo el sol woke. «¡Somos libres de ser absurdos!», proclamó.
Capítulo 6: El Ataque de la Pantomima Woke
En el clímax absurdo, Von der Brujer desplegó su arma secreta: la «Ola de Inclusión», un tsunami de propaganda que convertía a los rebeldes en activistas involuntarios. Eurobob y Migro se encontraron bailando en una conga de diversidad forzada, con los 5 Magníficos como DJs.
Pero el chip de Eurobob sobrecargó la red. De repente, todos los chips explotaron en confeti arcoíris, liberando a la GUW en un caos distópico. Inmigrantes bailaban con europeos, élites huían en yates eléctricos que se quedaban sin batería, y El Gili gritaba: «¡Mi filantropía!»
«¡La simbiosis perfecta se rompió!», exclamó Eurobob, cubierto de confeti.
Capítulo 7: La Caída de las Élites
Con la red caída, la GUW se transformó en un circo absurdo. Von der Brujer fue exiliada a una isla de plásticos reciclados, donde tejía mantas de culpa. Los 5 Magníficos volvieron a sus delitos comunes: Sánchez robaba corazones en bailes, Micron medía nubes, Starmer falsificaba nubes, Merz calculaba infinitos, y Zelenski contaba chistes a pingüinos.
Eurobob y Migro fundaron la «República del Absurdo», donde los chips eran opcionales y la esclavitud multinivel se convertía en un juego de mesa. «¡Globalismo sin progresismo es solo un mapa aburrido!», decían.
Pero en las sombras, El Gili planeaba su regreso con chips versión 2.0.
Epílogo: La Simbiosis Eterna
Años después, en un mundo donde el absurdo reinaba, Eurobob miró al cielo y vio un holograma de Von der Brujer sonriendo. «La pantomima nunca acaba», susurró. Migro, ahora su socio en un negocio de chips comestibles, rio: «¡Al menos ahora somos esclavos de nuestro propio absurdo!»
Y así, la simbiosis perfecta entre globalismo y progresismo persistía, en un ciclo eterno de ridiculez distópica. Fin.
El anterior relato ha sido creado por GROK con el siguiente PROMPT:
Gattaca es una película de Andrew Niccol, del año 1997, ambientada en una sociedad futura, en la que la mayor parte de los niños son concebidos in vitro y con técnicas de selección genética por un tal Bill Puertas, alias “el gili”, que les inserta in chip para dirigirlos a distancia según la voluntad del filantrópico millonario.
Hazme una semejanza con el mundo actual, en el que los “secuestrados” en esa sociedad futura woke, son ciudadanos europeos y, el experimento de las élites mundiales representa a la Unión Europea.
El Jefe de esa pantomima es una tal “Von der Brujer” y dispone de 5 lugartenientes, llamados los “5 Magníficos”, antes delincuentes comunes, con nombres Sánchez, Micron, Starmer, Merz y Zelenski
A la vez que los europeos son esclavos de las élites mundiales, éstas les complacen con otros esclavos de segundo nivel, los inmigrantes ilegales, confundiéndoles y hacerles caer en la trampa de la esclavitud multinivel woke
A ver GROK, créame una novela de 7 capítulos y un epílogo final del género del absurdo y la distopía sobre el anterior relato con título «¡La simbiosis perfecta entre el Globalismo y el Progresismo!»