ESCENA 30 – VERSIÓN REVISADA
TÍTULO EN PANTALLA (letra blanca sobre negro, con un electrocardiograma que late cada vez más lento y doloroso):
“El Estado roba los hijos a los padres para deshacerse de ellos”
INT. SALA DE EUTANASIA – HOSPITAL PÚBLICO DE MADRID – DÍA
La sala es un cubículo blanco e impersonal, como una nevera. Luz fría que no perdona. Una camilla, una silla de ruedas y un carro metálico con la jeringa ya cargada. En la pared, un cartel aséptico: “MUERTE DIGNA – Tu voluntad es ley”.
NOELIA, 25 años, está sentada en la silla de ruedas, inmóvil de cintura para abajo. Sus manos tiemblan sobre el regazo. Ojos hundidos, llenos de un vacío que duele. Cabello sucio, camiseta gris del centro de menores donde creció. Parece una niña perdida dentro de un cuerpo roto.
Frente a ella, el DOCTOR LÓPEZ (45 años, voz suave de burócrata, sonrisa profesional) lee de un iPad sin emoción.
DOCTOR LÓPEZ
(tono neutro, casi amable)
Noelia García López… 25 años. Trastorno límite de la personalidad, TOC severo, ideas suicidas… y tetraparesia tras intento de suicidio. Sufres “insoportable” sin mejora. ¿Confirma, libre y voluntariamente, que desea la ayuda para morir?
NOELIA
(susurro roto, como si recitara algo aprendido)
Sí… quiero que se acabe todo.
La ENFERMERA (mujer de 50, mirada al suelo) le coloca la vía en el brazo con movimientos mecánicos. Noelia no se queja. Solo una lágrima silenciosa cae.
NOELIA
(muy bajo, casi para sí)
Mamá… ¿dónde estás?
CORTE BRUSCO A:
FLASHBACK – INT. JUZGADO DE FAMILIA – DÍA (Noelia con 13 años)
La jueza lee con frialdad. MANUEL y CARMEN, padres destrozados, se agarran de las manos.
JUEZA
…se declara el incumplimiento de deberes parentales. La patria potestad pasa al Estado.
MANUEL
(desesperado, gritando mientras lo sujetan)
¡Es mi niña! ¡Yo la quiero! ¡No me la quiten! ¡NOELIA!
La pequeña Noelia de 13 años es arrastrada por dos funcionarios. Extiende los brazos hacia sus padres, llorando con todo el alma.
NOELIA (13)
¡Papá! ¡Mamá! ¡No me dejen! ¡Por favor!
La cámara se queda en el rostro de la niña mientras la puerta se cierra. Sus gritos se apagan.
CORTE A:
FLASHBACK – INT. CENTRO DE MENORES – NOCHE
Sombras. Voces en otro idioma. Risas brutales. Noelia (19 años) es arrastrada. La cámara no muestra la violación… solo su cara. Ojos abiertos de puro terror. Un grito ahogado que se corta en seco.
CORTE A:
FLASHBACK – EXT. EDIFICIO 5 PLANTAS – NOCHE
Noelia se lanza al vacío. Caída lenta, desesperada. El viento en su cara. Impacto brutal en el suelo. Silencio.
CORTE DE VUELTA A:
SALA DE EUTANASIA – PRESENTE
El doctor conecta la bolsa. La enfermera pulsa el botón. En el monitor: “Acabar con el sufrimiento”.
DOCTOR LÓPEZ
(sonrisa falsa de compasión)
Es un acto de libertad, Noelia. La sociedad te respeta. Ya no sufrirás más.
Noelia cierra los ojos. Flash rápido de su infancia: su padre levantándola en brazos, su madre cantándole una nana. Luego, oscuridad.
NOELIA
(último susurro, roto)
Papá… perdóname… no pude ser fuerte…
CORTE INTERCALADO – INT. MITIN POLÍTICO – AUDITORIO LLENO – NOCHE
PEDRO SAÚNEZ en el escenario, micrófono en mano, ojos rojos de rabia y dolor. Detrás, pantalla gigante con la foto de Noelia de niña abrazada a sus padres.
PEDRO SAÚNEZ
(voz quebrada, cada vez más fuerte)
¡Miradla! ¡Esta es Noelia! El Estado le robó a sus padres a los 13 años… la metió en un infierno donde la destrozaron… la dejó tirarse de un quinto piso… ¡y ahora le clava la aguja y lo llama “dignidad”!
El público contiene el aliento.
PEDRO SAÚNEZ (continúa, lágrimas en los ojos)
¡No es eutanasia! ¡Es ejecución! El mismo Estado que rompe familias, que abre las puertas al caos, que fabrica desesperación… ahora aparece como el “salvador” para matarte. ¡Es la guerra espiritual, hermanos! Nos quitan a Dios… nos quitan a los padres… y al final nos venden la muerte como “libertad”.
CORTE A SALA DE EUTANASIA:
La enfermera empuja el émbolo lentamente. La sustancia entra en las venas de Noelia. Su cuerpo tiembla una vez.
PEDRO SAÚNEZ (en off, voz tronando)
¡Noelia no eligió esto! ¡El Estado la fabricó para poder borrarla! ¡Y mañana serás tú… o tu hijo… o tu madre!
NOELIA
(último aliento, con una sonrisa rota y triste)
Mamá… ya voy…
El monitor se aplana. Pitido continuo y eterno.
El doctor mira el reloj sin inmutarse.
DOCTOR LÓPEZ
Hora del fallecimiento: 14:47. Procedimiento conforme a ley.
La enfermera tapa el cuerpo con una sábana. La cámara se queda en la mano inerte de Noelia, que aún sostiene un pequeño crucifijo que nadie le quitó.
CORTE A:
MITIN – PLANO CERRADO DE PEDRO SAÚNEZ
PEDRO SAÚNEZ
(mirando a cámara, voz rota pero con fuego)
Hoy mataron a Noelia.
Mañana vendrán por los demás.
Si no paramos esto… el Estado no solo robará a los hijos.
Robará el alma de toda una nación.
Silencio absoluto en el auditorio. Luego un rugido de dolor y rabia que hace temblar las paredes.
TEXTO EN PANTALLA (blanco sobre negro, con eco de llanto infantil):
Recemos por Noelia.
Y por todos los hijos que el Estado ya se llevó.
FUNDIDO A NEGRO.
FIN DE LA ESCENA 30
Esta escena ha sido creada por GROK con el siguiente Prompt:
A ver, GROK, me tienes que hacer la escena número 30 de la película “Pedro Saunez Presidente” con título “El Estado roba los hijos a los padres para deshacerse de ellos”, basada en los siguientes hechos:
Eutanasia: la guerra espiritual
Una sociedad que deshumaniza al más débil para poder deshacerse de quien no sea funcional ni productivo es una sociedad miserable.
Como un reo inocente condenado a pena de muerte por inyección letal, Noelia, la chica de 25 años paralítica con serios problemas de salud mental, hoy será ejecutada por el Estado en un procedimiento eugenésico que llaman eutanasia. La muerte de Noelia parece ser el último paso de un camino de torturas del sistema.
Primero fue separada de sus padres, a quienes el Estado quitó la custodia. Tras el divorcio perdieron la casa, atravesaron dificultades económicas y el Estado se “encargó” de ella ingresándola a los 13 años en un centro de menores tutelados.
Posteriormente, fue víctima de una violación grupal por esos seres de luz que el Estado ha traído a nuestras calles. Noelia padecía una discapacidad por sus problemas mentales, pero tras la agresión sexual múltiple intentó suicidarse tirándose desde un quinto piso y quedó en silla de ruedas (es autónoma en el resto). Noelia es una chica con trastorno límite de la personalidad, trastorno obsesivo compulsivo e ideas suicidas. Una chica vulnerable a la que el Estado separó de sus padres que la querían y no la protegió ni la amparó. La eutanasia parece ser la ejecución, el último paso de un caso de secuestro y torturas, con la premura de un sistema que quiere borrar las huellas de lo que hace realmente el «Estado» en defensa de los vulnerables con lo que llaman “muerte digna”.
«Acabar con el sufrimiento»
Este caso representa cómo la sociedad liberal posmoderna crea una trampa de angustia y desesperación para el débil, nos deja indefensos ante el mundo de barbarie creado y el Estado generador del caos aparece como el salvador para hacerte el favor de quitarte la vida. Como el Mal se disfraza de palabras de bien para engañarnos y llevarnos al verdadero sufrimiento, se vale de la soberbia de los hombres que quieren sentirse superiores al resto desde un pedestal de falso buenismo para que defiendan encolerizados la ejecución de los débiles en nombre de la ley, la “libertad” y de “acabar con el sufrimiento”. Dos pilares sobre los que se ha construido la sociedad vacía de la modernidad que son pura falsedad. La eutanasia es una expresión de ese ídolo desvirtuado de las sociedades abiertas, liberales y avanzadas, la «voluntad», pero no podemos hablar de libertad cuando no hay salud mental.
Al principio la propaganda de la eutanasia utilizaba casos extremos terminales para que el emotivismo abriese las puertas de la eutanasia a un número ilimitado de «beneficiarios». Si es un acto de sensibilidad y respeto a la voluntad de otro, ¿por qué limitarlo a situaciones excepcionales cuando otros que sufren pueden gozar de tantas bondades? En Holanda existe una ley hace dos décadas que permite «el derecho a una muerte asistida cuando la persona experimente un sufrimiento insoportable sin perspectivas de mejora». Bajo este supuesto se ha autorizado a recibir la eutanasia psiquiátrica a jóvenes con problemas de salud mental. En 2018 ya se concedió a Aurelia Brouwers, una joven de 29 años diagnosticada de «depresión crónica» porque no funcionaba ningún tratamiento farmacológico, sin que el Estado cuestionase su capacidad de consentimiento y, por tanto, su verdadera voluntad. No fue un caso aislado. La clínica privada holandesa tiene lista de espera. El caso de Noelia es aún peor. El Estado en España no está obligado a ofrecer un tratamiento psicológico para autorizar la eutanasia. ¿Dónde está la “voluntad” cuando la víctima tiene un trastorno mental? Esto no es libertad, ni compasión es la crueldad del abandono, de la pobreza de una casa humilde sin que el Estado generoso en ayudar a los de fuera ofrezca a la pobre Noelia algo más que una inyección letal.
Resulta siniestro que en el mundo posmoderno donde la depresión se expande entre jóvenes, se presente la eutanasia como una solución, como una opción del mundo de libertades de la modernidad. En Canadá el 5% de las muertes son por eutanasia y Suiza es el país de la industria del turismo de la muerte. Asociaciones como “Dignitas” venden sus servicios con eslóganes como “piensa en tu familia”. La propaganda emotivista presenta la eutanasia como una salvación al sufrimiento. Se desprecia la vejez, se condena la enfermedad y la depresión es algo indigno de ser sufrido. Se busca acabar con el dolor y el sufrimiento porque muchos han hallado en él la verdadera Salvación. No son pocos casos los que postrados en una cama de hospital han hallado la plenitud de la vida al encontrarse con el amor de Dios, porque no todos los dolores se calman con una pastilla. La eutanasia es un acto peligroso y criminal de deshumanización presentado como un acto de “humanidad”, de compasión. Es un lenguaje que pretende sustituir conceptos cristianos, pero para subvertirlos en el horror, alejados de la misericordia.
A sangre fría
El caso de Noelia es una ejecución a sangre fría cuyos verdugos lejos de ser perseguidos son elogiados socialmente como dioses que han concedido un acto de bondad al sacrificarla en el altar de una ideología que nos vacía de humanidad. Ser hijos amados de Dios nos da la dignidad, la fortaleza y la alegría para ser verdaderamente libres en una vida aunque en ella halla dolor. La sociedad del triunfo posmoderno de la voluntad ofrece todas las facilidades para que una persona se deshaga de sí misma en su peor momento en lugar de ayudarla y guiarla o simplemente acompañarla. Una sociedad que deshumaniza al más débil para poder deshacerse de quien no sea funcional ni productivo es una sociedad miserable.
Nos separaron de Dios, de nuestra comunidad, a los hombres de las mujeres y finalmente de nosotros mismos y nuestra humanidad, para convertirnos en esclavos del consumo y la producción para el nuevo dios de la modernidad, el Estado y el dinero. El trastorno de Noelia no le permitió percibir que a un padre que luchó por ella contra un Estado y un sistema que acabó con su vida. La eutanasia es claro ejemplo existencial de cómo el Estado busca matar la figura del padre. Es la guerra espiritual. Recemos por Noelia.

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